Un lindo
caso de un carrocero
Hace ocho
años Luis Alberto García, un hondano de 40 años, llegó a Bogotá con el objetivo
de mejorar su difícil situación económica. Sin embargo, a su llegada, el
panorama no era muy alentador. Lo único que logró conseguir fue que le
alquilaran una carreta, popularmente conocida como ‘zorra’, para trabajar
recogiendo escombros, reciclando y transportando lo que se encontrara por su
camino.
La fila es
larga, unas 200 personas se apostan en la entrada de la Plaza de los Artesanos,
en el occidente de la ciudad, esperando para ingresar. Los rayos de sol son
intensos, no obstante, los rostros de los carreteros son ‘inmunes’ a estos y no
les afecta estar ahí. Luis Alberto está ansioso y positivo, cree que la espera
le dará una buena noticia.
“No fueron
años fáciles. Tocaba trabajar con el desprecio de muchas personas. Mientras
espera el turno para iniciar el proceso de sustitución de vehículos de tracción
animal por carros de motor, durante la Feria de sustitución de vehículos de
tracción animal, organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá.
A las 2:40
de la tarde Luis Alberto inicia una ruta de cinco estaciones que dispuso la
Alcaldía durante esta semana, para que los 2.890 carreteros que aparecen en el
censo de personas que trabajan en esta actividad se beneficien, cada uno, con
36 salarios mínimos mensuales vigentes ($21.078.000).
“El
objetivo es que haya dignificación tanto para los animales (caballos) que son
empleados en estas tareas, como para las personas que tienen que trabajar en
esos vehículos”, explica el alcalde Gustavo Petro durante el lanzamiento de la
Feria que irá hasta el próximo 17 de enero.
Los carreteros
deberán escoger si empiezan un negocio productivo o reemplazan sus anacrónicas
carretas por un vehículo último modelo con el que puedan trabajar dignamente
sin atentar contra la integridad animal. Al finalizar deberán entregar sus
caballos.
Contra la extinción de
animales
¡¡ IMPORTANTE!!
INFÓRMESE SOBRE LA EXTINCIÓN DE ANIMALES
El primer paso para luchar contra un problema es
conocerlo y concienciarse sobre su importancia y sus consecuencias. Los
científicos alertan desde hace años del aumento de las especies en peligro de
extinción. Así lo dejan en evidencia trabajos como la Lista Roja de la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Nick Nuttall,
portavoz del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
asegura que "somos testigos de una sexta extinción impulsada por los seres
humanos". La pérdida de biodiversidad supone un impacto mucho mayor de lo
que puede parecer a simple vista. "Las dos terceras partes del valor
económico de la naturaleza son invisibles y no se tienen en cuenta", como
señala Josh Bishop, coordinador del estudio "The Economics of Ecosystems
and Biodiversity (TEEB)". La biodiversidad nos ofrece mucho más que
bonitos animales o preciosas estampas naturales: nos da la vida. Una persona
concienciada puede explicar a otros las ventajas de preservar la diversidad
biológica y cómo llevarlo a cabo.
EVITAR Y DENUNCIAR ACTIVIDADES ILEGALES CON ESPECIES EN
PELIGRO
El contrabando de especies (en especial en
España, por donde se estima que circula el 30% de todo el mercado mundial),
además de ser ilegal, pone en riesgo la supervivencia de muchos seres vivos en
situación delicada. Así ocurre cuando se adquiere una especie exótica, ya sea
viva o como souvenir con partes de la misma, como corales o colgantes de
marfil. Si se detecta uno de estos casos, instituciones como el Seprona o el
Ministerio de Industria y Comercio agradecen cualquier información. La
introducción de especies foráneas puede también hacer peligrar la biodiversidad
local al convertirse en invasoras.
REDUCIR NUESTRO IMPACTO EN LA NATURALEZA
Cuando se visita un espacio natural, el
impacto que se genera puede poner en peligro la supervivencia de las especies
del lugar. Para evitarlo se pueden seguir varios consejos sencillos, como
recoger la basura generada para reciclarla de forma adecuada, reducir el uso
del agua, no hacer fuego salvo en zonas habilitadas para ello y siempre con las
debidas precauciones, no tocar elementos naturales como nidos, madrigueras,
etc. Si se observa alguna actividad que ponga en peligro la naturaleza, como
vertidos ilegales, uso de cebos con veneno, etc., se debería denunciar a las
autoridades competentes.
VISITAR ESPACIOS PROTEGIDOS Y AYUDAR COMO
VOLUNTARIO
Diversas ONG ecologistas e instituciones
proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental y
contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo
suficientes recursos. Además de estas visitas, se puede participar en las
organizaciones ecologistas y conservacionistas que velan por el cuidado de la
biodiversidad y apoyar su trabajo.
CONSUMIR DE FORMA SOSTENIBLE CON LA NATURALEZA
El cuidado de la biodiversidad y de las especies amenazadas no solo
se hace en la naturaleza, sino también en casa, en el trabajo, en la vida
cotidiana. Una forma insostenible de consumir pone en peligro la supervivencia
de todos. Por ello, conviene asumir las siete erres del consumidor ecológico:
reflexionar antes de consumir algo, rechazar productos o actividades no
ecológicas (como los artículos de "usar y tirar"), reducir para usar
solo lo necesario, reutilizar los objetos para darles una mayor vida, reciclar
para aprovechar los materiales, redistribuir los bienes para combatir los
desequilibrios y reclamar actuaciones que contribuyan a mejorar el medio
ambiente.
CONDUCIR CON PRECAUCIÓN
Muchos animales en
peligro se encuentran rodeados de zonas urbanizadas y carreteras que cruzan sus
hábitats. Estos animales no saben de códigos de circulación ni prioridades de
paso de vehículos, y mueren atropellados o quedan heridos de gravedad. Un
ejemplo paradigmático en España es el lince ibérico. Algunos de los escasos
ejemplares de este felino han muerto por impacto de vehículos tras ser
liberados por los expertos que trabajan en su recuperación. Por ello, al
circular por un espacio natural, es conveniente circular más despacio y con
precaución.






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